20 nov. 2017

Consideraciones con respecto al rencor

Como un tigre en una jaula.
Así doy vueltas alrededor de mi memoria
cuando alguien me duele dentro,
cuando se me atraviesa una persona en la garganta.

Me vuelvo un cuerpo celeste
orbitando alrededor de un reproche,
un ciclista de velódromo,
un hombre en una túrmix.
Me quedo con demasiadas cosas que decir
y los labios grapados al silencio,
de tal modo que esas palabras, ese dolor
va fermentándome por dentro,
haciendo grande lo que no lo era tanto
—o inmenso lo que ya era grande—
y lo que dolía se transforma en rencor
agujero, malfuturo y precipicio.

Entonces comienzo a pelearme conmigo y con el mundo,
incapaz de hablar,
por pensar
que ya no tiene sentido hacerlo
o por no estar cerca ya el destinatario de mi ira
y me quedo ahí solo, como un pájaro en un cable,
con mis bolsas de basura en la memoria
sin cubo ni persona a la que arrojársela,
subido al podio, infeliz ganador en el torneo del resentimiento.

Y al final pasa lo que pasa,
que me doy cuenta de que el rencor
era eso de lo que hablaba Shakespeare,
ese veneno que bebí yo para que otro se muriera.

Y comprendo más.
El odio nunca debe ser la última bala.
La última bala ha de ser el perdón.
Si no esa bala,
la habrás disparado apuntando hacia ti.

15 comentarios:

Ester dijo...

Parece que el perdón lo soluciona todo. Parece, no creo en el perdón ni tampoco en el rencor, pero si me gusta cuando escribes, Abrazuco

Auroratris dijo...

Grandes palabras... Al final es sólo un sentimiento que nos envenena más a nosotros que al otro... Perdonando también lo hacemos a nosotros mismos encontrando el color de nuestro prisma.

Mil besitos y feliz día.

Siempre un placer leerte y escucharte, Marwan.

Rebeca Cruz dijo...

Encantada de leerte. Aprendo con tus poemas cómo se dice de otro modo lo que siento. ¡Mil gracias!

hirondelle dijo...

Leyéndote surgen las más bonicas reflexiones...nunca deberían nacer hombres con la malformación de insensibilidad. Gracias por compartir tus palabras.

Pèsol dijo...

Trasformar la rabia en añoranza es el antídoto del veneno que bebiste. La tristeza y la pena se disuelven con las lágrimas

Mina dijo...

Qué maravilla... qué elección de palabras tan acertada, con fuerza y con mensaje. Tus versos hacen esbozar sonrisas y llegan al alma, y eso no lo logra cualquiera. Enhorabuena

yesica pinto dijo...

Waaaooo es la primera vez que leo un poema que puedo entender , realmente me identifique con eso de la ultima bala , me gusto mucho el poema gracias por escribirla y expresar lo que siento :3

yesica pinto dijo...

Waaaooo es la primera vez que leo un poema que puedo entender , realmente me identifique con eso de la ultima bala , me gusto mucho el poema gracias por escribirla y expresar lo que siento :3

Romina Albanesi dijo...

Hola! Te invito a pasar por el mío: rominaalbanesi.blogspot.com.ar

Arely dijo...

Genial!

Anónimo dijo...

Como siempre, precioso texto. Aunque no olvidar el dolor o el daño no tiene porqué llevar al odio. Creo en el "no perdón", lo que no significa que uno devuelva el daño que ha sufrido. Así lo vivo y siento yo.

Anónimo dijo...

Siempre tan profundo y tan directo.
No cambies nunca

Anónimo dijo...

Muy bonito y muy cierto pero...como salir de ese precipicio si no es que te hayas disparado una bala...descargaste el cartucho cual fusilado en el paredon?

https://worldmusicba.com/contratar-a-la-mosca/ dijo...

Siempre que encuentro un rato me paso y leo algo en el blog, muchas gracias por publicar!!

saludos,

Anónimo dijo...

Definitivamente no es bueno envenenar tu corazón, pero te pregunto, como disipar el dolor que causa la rabia producida por algo que no puedes manejar? Gracias Marwan...