12 jul. 2016

La música

Mucha gente ve la música como un pasatiempo,
como ese trabajo menor al que dedican sus años
esos jóvenes con vida de cigarra
al lado del hormiguismo colectivo
que realmente trae riqueza a este país,
riqueza contante y sonante,
la de los trabajadores que olvidan sus sueños
            de 8 a 2,
                        de 4 a 7.

Lo creen.

Pero cuando les rompen el corazón,
no van al dentista a quitarse una caries del pecho,
ni a una oficina bancaria para que los asesoren
sobre los tipos impositivos para los amores terminados.
No acuden a una fábrica de producción en cadena
en busca de consuelo en serie para amantes rotos.

No pueden.

Entonces acuden a una canción,
abren su gramola,
buscan los versos certeros de un poeta
que dio alas a la vida volcándola en un disco
y se quedan a vivir allí, entre esos acordes,
en ese dolor que también explica su dolor
y la escuchan una y otra y otra y otra vez. 

Y lloran.

Por eso, cada vez que se te pase por la cabeza
que la música es un trabajo menor,
un mero pasatiempo,
piénsalo dos veces.

Esos chicos son los que te van a rescatar,
los que te tirarán una tabla de salvación
cuando estés a punto de hundirte

en medio de un naufragio. 

31 may. 2016

La respuesta

A veces me pueden los sueños
y conozco a mujeres
—quiero decir que me las cruzo
o comparto un rato con ellas—
y sin filtro ni credenciales
en un instante me imagino una vida entera a su lado
con la obstinada la imagen de la felicidad,
un despertar en mañanas blancas,
entre sábanas,
con caras de anuncio,
o me las imagino,
simplemente,
tapando el frío.

En el metro, aeropuertos, bares,
librerías, tiendas de ropa,
esperando a que se ponga en verde un semáforo,
en cualquier lugar,
allí están para darme la vuelta a la cabeza
por un rato.

Luego regreso a mis cosas,
porque cruzan la calle y desaparecen
o se deshacen en los brazos de otro
o simplemente me miran pensando
cómo puede haber alguien con tanta tristeza
ignorando que ellas, cualquiera de ellas

quizá sea la respuesta.

4 may. 2016

El fin de la pasión

¿El fin de la pasión?

¿Que qué es?

Es un reloj en el que no quedan segundos,
un envase cuando yace ya vacío,
es buscar los bolsillos de la nada.

¿El fin de la pasión?

Es un miembro fantasma,
una mansión sin puertas,
un paraíso donde no quedan entradas.

Es una carretera sin sentido,
la nostalgia cubriéndolo todo
mientras gira nuestro cuello hacia el pasado.

El fin de la pasión
es un viaje —sin maletas— al futuro,
un partido donde ya no hay jugadores,
veinte vidas donde ya no queda una.

Es un chicle masticado,
el sopor a plazo fijo,
la llegada celestial de la desgana.

Es un globo que se escapa de las manos,
dos adultos sin juguetes,
una piel sin novedades.

Es el deseo multiplicado
por el número de pieles que hoy se encienden,
la resultante del desgaste
menos los besos que te resta la rutina.

¿Y queda algo al acabar la pasión?

Pues claro, no seas imbécil.
Queda todo lo demás
y no es tan malo.

A veces todos suena exagerado,
y la vida es, quizás, como este poema,
que de tanto valorar lo que se ha ido
se olvida que nos queda lo que queda.

Lo creímos, que sin intensidad
el amor es un balón sin aire,
pero no. No es cierto.

Preocúpate solo cuando no quede ternura,
cuando ya no queden ganas.
Accede hasta la angustia cuando quieras huir de una persona,
no por no arder a todas horas.

No adelantes un final
solo porque ya no venga a verte el arrebato
o no tengas caballos relinchando en tu pecho.

Si hay amor hay brasas
y pulmones para soplar.


2 may. 2016

Compañeras

Hoy os comparto con felicidad el videopoema de "Compañeras" posiblemente mi poema favorito de mi último libro "Todos mis futuros son contigo". El maravilloso vídeo es obra de Daniel Etura y el piano corre a cargo de mi querido Funambulista.

Lo cierto es que de todos mis vídeos es el que más me ha emocionado, sin lugar a dudas.

26 abr. 2016

MI SELECCIÓN DE LIBROS DE POEMAS DE AMOR

Librotea EL PAÍS me pidió hace unas semanas una selección de libros de poemas de amor. Aquí os la dejo. Pinchando en la imagen de abajo os sale la lista de libros, a los que podéis acceder al comentario que hago de cada uno pinchando en su portada en este enlace:

También añadí otros dos libros, "Anatomía de un ángel hembra" de mi amigo Pedro Andreu y "Al final has conseguido que odie el blues" de Javier Cánaves, pero como están descatalogados no los han incluido finalmente. Os dejo los dos comentarios que hice también de esos libros.
- ANATOMÍA DE UN ÁNGEL HEMBRA - Pedro Andreu (Casabierta editorial. Otoño de 2016 será reeditado por Frida Ediciones): Pedro no solo es mi amigo, es a mi modo de ver, y junto a Carlos Salem y Batania, el mejor poeta de esta generación de poetas jóvenes que viven en los bares y están llenándolos de gente joven ávida de escuchar poemas. Definió muy bien este libro Benjamín Pardo, cuando se lo dejé para que lo leyera. Parece poesía a borbotones, me dijo. Se trata de un libro sobre el amor desgarrado de la juventud, poemas desquiciados ante la pérdida y el dolor, poemas que sangran tras la despedida o los golpes recibidos, poemas más reposados que esperan en terraza fumando con la vana esperanza de encontrártela abajo y una última nana, absolutamente sobrecogedora, en la que habla sobre la muerte de su padre y todo lo que la rodeo. Este es uno de los pocos poemas que me ha hecho llorar en toda mi vida. Totalmente recomendado, sobre todo para aquellos que disfruten con textos de desamor o que quieran que alguien les explique exactamente qué se siente cuando se tiene el corazón en carne viva. Os dejo en este link un poema del libro:POEMAS DE PEDRO ANDREU

- AL FINAL HAS CONSEGUIDO QUE ODIE EL BLUES - Javier Cánaves (Hiperion): 
Conocí a Cánaves en 2003. Me lo presentó un amigo y desde entonces he leído muchos de sus libros. Los dos primeros me emocionaron por el momento vital que yo pasaba. Años después este del que os hablo me sigue emocionando y sorprendiendo. Me consta que a él son libros que tras más de diez años le parecen textos menores dentro su obra, pero a mí me encanta este libro que hoy reseño porque siempre encuentro en sus páginas alguna sorpresa. Está lleno de frases lapidarias y reflexiones que me alumbran algo que yo no era capaz de ver o de explicar de esa modo, y a mi modo de ver, esos son los libros que merecen la pena. Amor desencontrado y reencontrado, poemas sobre la pérdida definitiva de la inocencia, poemas escritos sobre las cajas de mudanza que fabrican las despedidas, poemas con los brazos caídos, derrotados por la vida, poemas en los que al final comprendes todo: que el amor no ha de ser siempre para siempre, que hay derrotas que duran toda la vida. Pero también poemas en los que el autor se da cuenta de que lo que importa está aquí, a tu lado, que hay sueños que alimentan el alma, que hay cuerpos que te hacen sentir en casa y que aceptar que las cosas nunca pueden volver a ser como empezaron y no debe ser eso motivo de renuncia, sino el trampolín hacia un amor con menos deseo y más verdad. Se podría hablar de un amor y un libro que hace el tránsito de la juventud a la madurez, del arrebato al reposo.



Os dejo un enlace con algunos poemas del libro: POEMAS DE JAVIER CÁNAVES

21 mar. 2016

La poesía en la era mercantil

A veces siento que la estamos violando.
Quizá yo también. Y me produce sonrojo.
Una de las pocas cosas
que resistía a la sociedad mercantilizada,
que todavía era pura
—o lo era más que el resto de cosas—,
que no se había extendido como un rumor
y se paladeaba con el gusto
con el que se paladean las cosas
que se prodigan poco pero alumbran tu vida,
ha caído, en parte, en la banalidad de la moda.

Se está escribiendo tanto en nombre de la poesía,
sin que mucho de lo escrito suponga un salto de nada,
ni de calidad, ni mortal, ni del corazón, ni del lenguaje,
que temo que estemos violando su nombre todo el rato,
que algo sagrado se esté profanando de modo obsceno,
y lo que es peor, que sea así
—de ahora en adelante— para siempre.

Pero al mismo tiempo algo me dice
que al menos algunos
no viajamos en el tren equivocado,
porque cuidamos las palabras,
porque pensamos en ellas,
nos sentamos a su lado para preguntarles,
tratando de que se sientan a gusto al lado de sus hermanas,
sumando conjunciones, buscándoles la música,
velando para que no se dañen
si se lanzan en plancha sobre un folio.

Las vestimos de gala en la medida de nuestra destreza
—sabiendo que no hay ser humano que cada día
pueda acercarse a lo sublime—,
pero sabiendo también que cada día
la vida puede cogerle de la mano a la hermosura.

Y en ello estamos,
desenterrando la belleza,
tratando de acercar hasta la hoja
la realidad con su fiesta de matices,
lo que viviste, lo que vivieron, lo que vivimos.

Y mientras eso pase,
mientras gastemos el poco tiempo que nos queda cuidando esto,
nadie podrá decir que la violamos,
que profanamos su nombre,
que manchamos el pasado que la sostuvo.

Porque, con mayor o menor acierto,
muchos de nosotros no hacemos otra cosa
que pensar en ella como lo que es:
la mujer más hermosa

que nunca antes pasó por nuestras vidas.

15 mar. 2016

Nunca conozcas a un artista

Nunca conozcas a un artista que te guste.
No pretendas descubrir los secretos de un escritor,
no intimes jamás con un cantante.
Puede que la vida te sorprenda
y tras los destellos de una estrofa sublime
encuentres a un ególatra desatado,
a un humano del montón,
al mayor fraude del mundo.

Nunca te fijes en ellos,
puede que pierdan su encanto
cuando su mano hurgue en su nariz
o un chiste de mal gusto asome por su boca,
tal vez cuando desatiendan la luz
que se les presupone como estrellas que son.

Disfruta sus canciones, enmarca sus textos,
venera el guión que tuvo la destreza de crear.
Adora su puntería pero no cruces la raya.

Te lo digo porque he visto al príncipe de la canción
pisar con saña el romanticismo de su último estribillo
en cuanto una cintura cruzó sin parachoques por su vida.
Los he visto tratar a otros como basura.

No busques mucha luz en quien compite
para ser más luminoso que tus sombras,
ni creas en el amor de quien no abraza más que a su ego.

Los he visto de cerca
haciendo del prójimo un medio para su placer,
simulando una empatía que no poseen,
auténticos genios de la impostura.
A veces hay vileza tras unas palabras venidas del cielo.

Por suerte hay otros,
tan brillantes como humanos,
los hay, no son pocos,
pero hacen menos ruido.
Pero hay mucho excéntrico en el Parnaso,
más oscuridad de la debida alumbrada por los focos.

No los busques. Esperarás cosas de ellos,
querrás que estén a la altura de sus obras
o que extiendan a todas sus facetas su soltura con la pluma,
su seguridad sobre las tablas,
su forma de tocarte en lo más hondo,
la clarividencia de sus versos más certeros.

Tonterías.
La vida es otra cosa,
saber vivir es otra cosa
y no tiene porqué haber conexión
entre el tipo hábil en el arte
y el gran corazón del día a día.
Son cosas distintas créeme.

Hazme caso, no esperes mucho de ellos,
es difícil cumplir las expectativas.
La fama es un bidón de gasolina
en manos de jóvenes
a los que les gusta demasiado el fuego
y algunos son capaces de cualquier cosa

para lograrla.