19 ago. 2019

Se están hundiendo


Un niño español mira al Mediterráneo, fascinado,
con un entusiasmo que no sabe articular,
como el adulto ante la alucinación que produce un gran poema.

En ese mismo mar,
en un punto inalcanzable al ojo humano
una embarcación naufraga sobre la estrofa en silencio del agua.

El mar engulle, callado
como un inmenso animal sin alma,
como una esponja eterna que absorbe el afuera,
la vida, la pobreza, los últimos espasmos de esperanza.

Se están hundiendo.
Han vivido 3, 14, 30, 42 años.
Se están hundiendo.
La vida lo retransmite en directo para todo el planeta.
Se hunden
y tú no.
Tú todavía puedes gastar,
ver un película,
ocuparte de vivir,
dar al like,
todo eso que has hecho importante en tus días.

Un niño italiano, un niño croata, un niño de Malta,
miran al Mediterráneo
con ojos diferentes a un niño saharaui, a un niño ghanés,
a un niño implacablemente pobre.

Se están hundiendo.
Ulises, los cuerpos, la vida embarazada.
Ahora mismo en el Mediterráneo
48 personas se están hundiendo,
al son de las teclas que dan forma al poema
en este barrio de Madrid donde no se ahogan niños,
donde no falta comida, en esta orilla segura.

Yo no estoy salvando vidas, estoy escribiendo un poema.

El mar va sometiendo a los cuerpos,
lo hace sin agresión, calla y engulle,
lo hace como quien espera a que sean ellos quienes abandonen.

Los cuerpos luchan sin avanzar
como quien da brazadas en el aire.

Ni un borde,
ni una tabla,
ni una repisa donde clavar las uñas y el alma,
donde salvar a África.

Se están hundiendo en directo.
Ahora,
mientras una joven lee este poema.

El destino nunca cambia de dirección para algunos seres humanos,
su muerte durará quince segundos en las noticias.

Las últimas bocanadas,
el braceo inútil contra el destino,
la calma del mar dejando que luchen solos.

Se hunden,
lentamente, con una liturgia exacta, sin violencia,
sobre una extraña música escrita en una partitura sin notas,
se hunden,
en el último aliento
y ya no salen con vida de esas aguas;
el Mediterráneo es un útero
que solo devuelve personas muertas.

Al otro lado un niño español mira por primera vez el mar,
no logra entender, es demasiado grande.
Por su cara rueda una lágrima de emoción,
no sabe si de belleza
o por una súbita tristeza
que lo inunda inexplicablemente.

24 jul. 2019

El niño interior (una confesión)

Verificado

El niño interior es el artista que llevamos dentro. Es una parte de nosotros que necesita expresarse y ser cuidada. En mi caso llevo mucho sin cuidarla. Solo la dejo salir cuando voy de concierto. Ahí me permito ser yo, hacer el payaso, soñar, olvidarme de todo, sacar todas las energías guardadas. En los últimos años, por exceso de autoexigencia, me he bloqueado a nivel creativo, no dejando salir a ese niño, pasando una época en la que cada vez que quería hacer canciones tomaba el mando otra de mis partes: el tirano que llevo dentro. Aparecía para taparle la boca a ese niño artista, que es el que quiere romper las reglas, el que sueña e inventa cosas de la nada, el que me acerca un mundo mágico. Y durante mucho tiempo ese tirano ha hecho que componga menos y que no pueda desplegar, ni de lejos, todo mi talento. También me ha frenado a la hora de pensar en grande, me dice al oído que cómo voy a desear esto o aquello y qué van a pensar estos o aquellos sobre esa canción o ese texto, y entonces me he ido conformando una creatividad mermada, sin novedad, no dejando hablar a ese niño. El tirano solo busca seguridad y eso es un gran problema, porque como creador, me ha frenado completamente, no dejando expresarme realmente ni ser de colores. Me ha metido en una jaula gris. Aún así, en esta época he publicado un disco y un libro que me encantan, porque esforzándome mucho, lograba momentos de verdadera inspiración, desconectando al tirano, pero el hijo de puta, siempre volvía, para decirme que había perdido mi talento, para llenarme de miedos, para tacharme cientos de frases válidas, para no dejarme experimentar ni arriesgar ni permitirme hablar de lo que me apetezca. Tampoco las críticas recibidas en el mundo de las letras me han ayudado. Al contrario, alimentaban al tirano, dándole la razón. Ya estoy superando esos miedos, volviendo a fluir, a dejarme llevar por el niño y a ser feliz. He decidido liberar del todo a ese niño y atreverme a tomar todos los riesgos que necesite. Crear es jugar, romper las reglas, darle la vuelta a las cosas, construir el mundo que te apetezca. Para esto, hay que conocer al tirano y darse cuenta de que todo lo que nos dice, NO ES REAL. Es solo miedo. Necesitamos entender que los miedos gatillan, sin motivo real, en nosotros. Si lo consigues, eres libre de ser y hacer, para jugar a crear la vida que quieres y te habrás sido fiel.

En la película buscando a Erik decían esto y es totalmente real: "El que prevé todos los peligros, nunca surcará los mares".

Apúntenlo y no lo olviden.

17 mar. 2019

Profesiones

Pensando en profesiones
ahora que me cansó la mía,
la de hombre respetable,
la de adulto apagado, 
cortado por el mismo patrón
que el resto del rebaño.
Ahora que he visto
que el camino prefabricado de estos tiempos no es el mío, 
debo plantearme qué soy,
qué quiero dar.
¿Poeta de éxito? No. No es suficiente.
Quiero ser un poeta a reacción
que acumule en su libreta cien mil horas de vuelo
y te lleve de viaje desde el aeropuerto de una página.
Quiero ser un poeta que cauterice,
el barrendero que te limpie las heridas.
Quiero curarte como tú me curas al leer lo que transpiro.
Yo quiero ser otra cosa, quiero ser poema, 
un hombre que al leerlo te llene de confeti.
Otra opción es ser puente,
un cantante que junte las orillas,
el albañil que con el martillo de la empatía
tire los muros que separan a los hombres, 
ser pala para cavar una zanja
donde enterrar las injusticias.
Pero no, no es suficiente,
quiero cambiar de trabajo,
joder, ¡qué cantautor ni qué poeta!
Quiero ser el perro que despierte a los ministros, 
la lluvia que se lleve los problemas,
libro y vela;
para darte luz
o empujar tu barco hasta puerto, 
quiero ser Libertad de Franzen.
¿No lo ves?
No puedo seguir siendo siervo de siervos, 
contador de monedas,
poeta domesticado,
revolucionario de chapa en mi sillón.

No puedo ser alguien que se conforme con escribir, 
quiero reventar el mundo:
con misiles de alegría
con escuadrones de bondad,
fabricando hombres buenos en la escuela.
Quiero ser mujer por lo dicho en el anterior poema, 
las palabras de Mandela.
Mujer será mi oficio,
si es que ser humano puede considerarse un trabajo.
Quiero ser Saramago
y parar todos los relojes
a la hora en que te conocí.
Quiero ser hospital en Damasco,
la sirena que anuncia que hoy llueven caramelos en Bagdad.

O algo más sencillo, más humilde. 
Ser simplemente eso,
una pieza hermosa de este puzle, 
que corrija su porción de mundo,
ser solo eso,
algo sencillo, pero difícil en estos tiempos: 
un tipo en el que puedas confiar.

4 mar. 2019

La diferencia


La diferencia entre nosotros
es que yo veía un futuro
y tú solo un pasado,
que en cada puerta yo veía un pomo
y tú una cerradura,
que una promesa es un hilo del tapiz,
pero la alfombra hay que tejerla.

Que no me fui,
dejaste de buscarme.

Que me rompiste el corazón
al dejar que te olvidara.

Y al cabo, voy entendiendo
que no fue feliz quien eligió estar solo
por miedo a perderlo todo,
sino quien se arriesgó a perderlo
por el hecho de estar juntos.

¿Entiendes esto?

Cada cuerpo elige su victoria y su derrota
como quien escoge su tren sin dirección
o su unicornio hacia la gloria.

Yo no te he perdido
porque me he ganado a mí
y ha empezado a gustarme la persona
que soy cuando ya no estoy contigo.

En los círculos de amigos
deformarás nuestra historia para salvarte,
para ponerle un buen marco a tus cicatrices,
pero los dos sabemos la verdad:
que una verdad a medias
alberga siempre media mentira,
que olvidarte es recordarme,
que me di cuenta de todo,
que cuando me sentía vacío
no eras tú quien me faltaba.