11 feb. 2016

Yo no quiero que te vayas

Yo no quiero que te vayas,
pero tampoco quiero retener tu llama
para que nadie conozca tu fuego,
ni mojar tu pólvora
para que no prendas junto a nadie.

No quiero eso,           ni tampoco
llevarte de la mano hacia ninguna parte.

Solo te dejaría irte de aquí
para que fueras a buscarte
—si así lo necesitaras—
porque significaría que a mi lado
no obtienes las respuestas que precisas.
Cortar el vuelo hacia uno mismo
a la persona a la que amas
es parecido a escribir su nombre
con el bolígrafo que certifica una condena.

No quiero perderte,
pero no te quedes junto a mí
si la fuerza que te empuja
no te impulsa a donde ya estuvimos,
si tus pies no prefieren caminar
en dirección hacia nosotros.

Si esto no te mueve no lo hagas,
no vengas hacia aquí,
dime adiós y no mires atrás
y déjame que aprenda
que echar de menos no es otra cosa
que el peaje de una felicidad que ya ha partido.
Déjame solo y vacío
sin canciones que maquillen el fracaso.

Me sentiré querido si te vas de esta manera,
si no permites que la compasión te mantenga junto a mí,
si eres capaz de arrancarme las esperanza de una vez
en lugar de rompérmela con pequeños golpes
que hagan llevadera la derrota.
Porque la derrota nunca es llevadera,
es solo un dialecto del fracaso.

Si sientes culpa, no la sueltes con una despedida a medias,
marchándote un poco el martes
y volviendo mañana,
para dejar la foto el jueves.
No me dejes como quien deja irse deshaciendo en su boca
el caramelo del remordimiento,
ni te vayas yendo lentamente,
poniendo al futuro sobre aviso.
No me entregues la soledad por fascículos, no lo dilates.
Yo quiero que asumas la culpa y la bondad que hay en ello,
desamor sin maquillaje, la verdad sin photoshop.

No te quedes junto a mí,
te lo ruego,
            no lo hagas
                       si es así como te sientes.

Pero si no es esto lo que te aleja,
si solo es temor a que el fracaso
muerda un día nuestras noches,
si temes que sea yo quien me despida,
o si lo que te aleja de mí es,
            por ejemplo,
el pasado sujetándote el vestido,
o el zumbido que rodea a los que aman
            y fueron desamados,
entonces quédate
y paga al corazón lo que te pida.
Y si se acaba da gracias al final
por el regalo que el amor
nos dejó entre las manos.

Que no hay gloria mayor
que la que ofrece el amor cuando se da,
ni dolor más merecido que el que viene

cuando el dedo del adiós toca el timbre de tu casa.

27 ene. 2016

Sabina

Sabina sabe mucho de ti,
te baja las bragas bajito,
como nadie,
te incorpora
y te clava una metáfora bien dentro.

Sabina nos sabe de memoria,
sabe que tú me olvidaste
y que yo me vengué en la piel de otra mujer
que sabía mucho menos
y ardía mucho más,
pero en el sentido malo de las cosas.

Él me ha contado lo que siento,
todo lo que siento.
Sabina es un diván,
es mi terapia de portazos
y pequeñas victorias,
es un soneto sobre la fiebre de tenernos
y volvernos a perder,
endecasílabos rotos
por la esquina más torcida de cada corazón.

Sabina es el nobel de la paz de mis entrañas,
mis ganas de encontrarte dentro,
un corazón planeta entero,
un sentimiento desmesurado que se cae al pentagrama,
la manera que eligió la vida de mostrarse frente a mí.

Cada uno tiene sus maestros
y yo lo tengo a él,
para contármelo todo,
lo que fui,
lo que soy,
lo que seré,
contigo,

sin ti.

3 ene. 2016

"Todos mis futuros son contigo" en Latinoamérica

Ya está el libro nuevo en varios países de Latinoamérica:
- CHILE: Me dicen que en Librería Antártica está..al menos online, en este link: http://www.antartica.cl/antartica/servlet/LibroServlet?action=fichaLibro&id_libro=173322
- COLOMBIA: En las principales librerías. Info escribir en Twitter a @PlanetaLibrosCo y allí os informan.
- ARGENTINA: En las librerías Yenny El Ateneo, Cúspide o Distal.
- MÉXICO: En librerías Gandhi, Porrúa, Gonvill, El Sótano, El Péndulo, Sanborns, Liverpool, etc.
- LIMA: Solo están en la LIBRE DE BARRANCO (Av San Martin 144).
- CIUDAD DE GUATEMALA: En Watson Books and Coffee (Paseo Cayalá).

Para los países donde no esté aún, como Ecuador, resto de Perú, Venezuela, Uruguay, lo podéis pedir en esta web y os lo envían a cualquier lugar, aunque Venezuela no creo que lleguen. Este es el enlace:



23 dic. 2015

Haz lo que hacen los hombres

Estos días estoy escribiendo muchos poemas y canciones. Os dejo uno que hice el otro día. Ojalá os guste

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Haz lo que hacen los hombres

Por mucha experiencia que tengamos en asuntos de amor,
por mucho que hayamos aprendido de las derrotas del pasado,
te diré que puede volver a caer la cornisa del adiós sobre tu casa
y dejarte como la primera vez, buceando entre escombros,
haciendo largos en una charca de cemento.

Porque cada persona que se va, cuando has amado,
siempre es la primera y ese dolor siempre es el Dolor.

No hay manera de regatear las consecuencias,
no se puede sacar a codazos a la angustia
de esa pista de baile donde pincha música el fracaso,
y tampoco se puede despistar al olvido,
ni hacer que la soledad se derrumbe
a la primera boca que se cruce con saliva,
ni reducir los daños.

Así que cuando llegue el adiós,
no pretendas esquivar lo que la vida imponga
y haz lo que hacen los hombres:
llora como un niño.

14 dic. 2015

Las urnas

Posiblemente las urnas estén cansadas
de recibir los dedos mediocres
de quien lanza votos
hacia el lado doloroso de la desigualdad.

Digo yo que estarán a la espera
de quien guarda la ilusión
de convertir ese recipiente en una fiesta,
a la espera de quien sabe que en una caja de metracrilato
pueden caber los sueños luminosos de los hombres
que quieren democratizar las cosas más bellas del mundo
y reservar el derecho de admisión a la precariedad y sus antojos.

Digo yo que vayamos a las urnas
con antílopes saltando en nuestro pecho,
con el alma de etiqueta y los zapatos de baile,
con las manos dispuestas a agarrarle la cintura a la democracia.

No seas otro que permita
que no le dejen buscar un hogar en su propia casa.
Cerremos ya esos votos
que hacen de España un terreno rodeado de vallas
para que los sueños que quieran salir al mundo
no encuentren ningún modo de hacerlo.

Cada voto es un eslabón,
una intención generosa o funesta,
un paso más de carrerilla hacia el vacío
o hacia el barrio más cercano a la justicia.

¿Has pensando ya hasta dónde podemos llegar
lanzando el corazón adentro de esas urnas?

¿De verdad te gusta como está el país en que vivimos?

26 nov. 2015

Llamar al pasado

Cuando quieras llamar al pasado espera al amanecer.

Cuando el punzón del tiempo te busque
no hagas caso a la nostalgia de las madrugadas,
porque la noche convierte todo
en un desfile inagotable de derrotas,
en una inacabable despedida.

No te dejes convencer por los caballeros negros
que te hablen a las tres de la mañana,
ni por el navajazo más sucio de la noche
cuando tu casa parezca Siberia
y no haya más latido que el de un corazón comunicando.

Cuando quieras llamar al pasado espera al amanecer.

Has de saber que por la noche la nostalgia se amplifica,
que Sabina tardo en olvidarla 19 días y 500 noches
y tú no llevas más de 30,
que te quedan muchos relojes por delante,
pero aguanta, muérdete las ganas,
cósete las manos al sillón
donde la calma intenta que escuches su mensaje.
Aunque no haya calma ni consuelo,
espera a la mañana, por favor te lo pido.

Cuando quieras llamar al pasado espera al amanecer.

Porque añorar otro cuerpo a ciertas horas
es dar pedales hacia un muro
y los minutos son poco más que piel de lija
para dejar en carne viva
los deseos que dejaste sin cumplir.

Hazme caso.
Desescribe las palabras,
no las borres —para no dejar ni el cerco—,
limpia las huellas con un verso de Neruda,
camina por la parte oculta de la luna
para que nada dé contigo
y no le des ni una pista a la amargura
porque de noche va de puerta en puerta
ofreciendo su pensión a los más tristes.

Cuando quieras llamar al pasado espera al amanecer.

La luz del alba te salvará de ti,
de la sábana de todos tus fantasmas.
Aguanta, hazlo como sea,
espera a la mañana,
y todo será diferente,
habrás ganado otra batalla.

Entonces podrás celebrarlo,
respirarás aliviado porque el día lo cambia todo de color.

Llena entonces la despensa de luz para las 12,
para las 2, para las 4,
para la noche que de nuevo se avecina,
como una novia con la nostalgia colgada del brazo.

Porque en las horas que restan
vas a tener que librar otra batalla,
la del corazón contra el tiempo,
la del amor contra la noche,
y vas a salir golpeado,
pero por lo que más quieras,

no llames, espera al amanecer.

8 nov. 2015

Mis amigos y yo

Todos mis amigos, yo,
tenemos una mujer cosida a la memoria,
el recuerdo de unas medias tiradas en el suelo del alma,
dos ojos borrosos que nos miran desde el otro lado de la soledad,
el lado donde los mensajes ya no duelen,
el lado donde nadie está abrochado a la derrota,
ese lado tuyo,                       este lado mío.

Y mis amigos saben,
al igual que yo sé,
que no hay poema que conecte con la pena
como la imagen de tu cuerpo a tu partida,
cuando éramos los mismos pero ya nada era igual.

¿Qué hace que el amor perdure o eche el freno?
¿Quién empuja al corazón hasta el desguace?
¿Quién lanza la moneda para que caiga por el lado de los sueños rotos?
¿Quién va a romperte el corazón para que me comprendas
y sientas piedad por mí cuando ya sea muy tarde?

Demasiadas preguntas
que no puedo pasar a limpio ni tachar,
si no es tu pelo cruzando por mi tarde
sin ruido y con maletas.

Mis amigos ayudan, lo hacen más llevadero,
saben de lo que hablo.

Ellos también tienen una mujer cosida a la memoria.