11/9/2014

Dos mitades

Cundo los cuerpos ya no saben dónde están,
cuando nuestras bocas ya han perdido el pasaporte
y viajan sin fronteras por el vientre.

Cuando la noche suda a través de nosotros
y lo inesperado es sólo una forma del lenguaje,
cuando los sentidos aplastan la prudencia
y la lengua busca rincones donde hilar una epopeya.

Cuando la ropa va dibujando un sólo mapa por el suelo
y las manos anulan en un sexo toda lógica
y la piel es el lugar donde se inicia un paisaje.

Cuando de tanto mirarnos nos salen verbenas en los ojos
y el olvido va escribiendo su epitafio
y por eso todo empieza.

Cuando nos desabrochamos la cordura
tú a mi
yo a nosotros
y el proyectil vuela
e impacta sobre todos los que piden sensatez y recato.

Correrse juntos es la forma más bella de espantar a la soledad,
de desalojar de entre las piernas a la angustia.

Una mujer.
Un hombre.
Dos mitades de un mismo orgasmo
y una cama masacrada
y una sábana que pierde la calma
que pide un bis,
que gustosos,
tras recuperar el aliento,

le volveremos a conceder.

8/9/2014

Sobre el deseo y otras cuestiones (Fragmento del libro-disco "Apuntes sobre mi paso por el invierno")

Antes de esto estuvo el "después",
la ciénaga infinita que deja tras de si el amor cuando termina.

La vida era solo un paisaje roto que se colaba por la ventana.
Intentaba adelantar a la realidad por la derecha
bajando al sótano de las pasiones sin domicilio.
Así me encontré de golpe
con las paredes desconchadas del sexo por el sexo.
Fui de cuerpo en cuerpo Buscando Trofeos,
Estrellando Mi Piel Contra La Madrugada
para despertar Al Día Siguiente
y comprobar que todo aquel deseo era un cofre vacío.
Estuve demasiado tiempo forzando el motor,
cargando el rifle por los bares,
buscando a la mujer que me hiciera una herida
por encima de aquella herida,
el nombre que tapara su nombre,
imaginándome que era cierto aquello de que
un clavo saca a otro clavo
y lamentablemente no lo era,
al menos allí no.
Fui incapaz de hallar el Amor Entre Tantos Amores.
No encontré ningún corazón de recambio
con el que despistar al invierno.

Allí estaba yo como un niño de 28 sin regalos,
un joven pidiendo tregua a las puertas de la tarde.
Era un envase vacío.
Cuantos más camas frecuentaba más se hundía el piso,
porque cada vez que desnudaba un cuerpo esperaba respuestas
y el sexo sin fondo trae virutas de placer
pero no felicidad en manada.

Que la belleza y el deseo son dos hermosas fieras
que con facilidad inaudita pueden
torcer la biografía de cualquier hombre respetable.

No estaba preparado para eso.
Nadie espera tener que librar otra batalla tras la batalla.
Fue duro comprobarme solo,
exiliado de mí mismo.
No estaba preparado.
Aprendí que surfear de cama en cama solo trae más soledad,
que la soledad se llamaba Octubre
y es un trabajador a jornada completa.

Que la soledad es mucho más
de lo que tardas en dar con otro cuerpo
y que cuando no es algo buscado es un mal negocio.


21/8/2014

Un fragmento del poema de mi disco-libro

Me gustaría explicar qué hace que dos cuerpos se amen,
qué lleva a un hombre a querer quedarse en una mujer.
Son demasiados motivos, pero hay uno
que es el más importante de todos.

Es saber que entre tanta chimenea,
entre tanta confusión,
en medio de la marcha brutal del mundo
nuestras manos se comprenden.

Es por muchos motivos.

Es porque a su lado dejé de decir
las palabras correctas en la cama equivocada,
que dije amor y la ciudad se llenó de serpentinas.

Es porque cuando ella está en la foto
revienta de belleza el paisaje.

Es por el verbo caer
que es el más bello
si es sobre su cuerpo.

Es porque tenerla entre mis manos
es mi forma de recaudar fondos contra la soledad,
que tenerla entre mis manos
es mi forma de vengarme del pasado.

Es porque ella trabaja en un hospital
cuidando de los niños
y vuelve hundida cuando algo no sale bien.
Por eso, por esa mirada al otro,
por esa empatía también la quiero.

Es porque yo tenía una foto de mi angustia en el carnet
y ella despertó la risa que se quedó dormida en otro cuerpo.

Es porque el tiempo es un libro en blanco
y siempre nos quedan ganas de escribir.

Que yo solo tengo una casa y está en su boca,
que yo solo tengo un barrio y son sus ojos.
Que cuando ella no está conmigo
no soy más que un extranjero,
porque mi nacionalidad no es un lugar
es donde está su cuerpo.

Es porque ella coge con suavidad mis problemas
—como un cachorro entre las manos—
y me explica con ternura
que el mundo está ahí afuera esperándome.

Es porque no me ha entregado un amor de carreteras secundarias,
que no hace falta dar un rodeo para llegar hasta sus centros.

Es porque me ha enseñado que no es buena idea
subir las escaleras del edén por el último peldaño.
Que a su lado he aprendido a hacerlo lento,
a no comerme corazones poco hechos.

Es porque ha conseguido que descansen mis cuadernos,
que mire con extrañeza hacia las habitaciones frías.

Es porque quemarse es otra cosa si se trata de su fuego.

Es porque aunque su nombre empiece por eme
ella se llama paz y libertad.

Que si no está el mundo es solo una fotocopia.

Es su pecho pequeño de treinta por veinte,
es su pecho que no guarda un corazón con grapas
sino tardes azules, bolsas llenas de caramelos.

Que cuando mi corazón rueda por las escaleras
ella lo recoge con paciencia y lo sube hasta mi pecho.

Es su manera de equivocarse
y reconocer al poco tiempo que estaba equivocada
y su modo reírse de mí cuando le digo que nos casemos
y a tomar por el culo todo lo demás.

Es porque mi vida era un desfile de puentes cansados
y estaba cansado de estar cansado
y ella se parece mucho a la palabra serenidad.

Que cuando me besa se acuestan los demonios,
que cuando se ríe se cierra una oficina,
se mueren las pistolas,
dimite un dictador.

Que cuando no hay avión para viajar
ella se Sube A Mi Ombligo y de ese modo
Sobrevolamos Juntos La Soledad.

Es porque su mirada significa que me quedan cien veranos

y que si gasto alguno, con solo mirarla de nuevo se reponen.

15/8/2014

Un día de estos

Se vio obligado por el miedo a vaciarse en cada encuentro, a darlo todo por ver sus ojos -los de ella- chispear en su presencia. El miedo de ella era a entregarse. El miedo de él a que no se entregara. Por eso él acababa entregándolo todo, lo que le correspondía entregar a él y lo que le correspondía a ella. Lo daba todo por ver caer sus temores, lo daba todo para que no hubiera ninguna duda sobre ser o no merecedor de su amor. Pero el amor no se merece. Surge o no surge. Y si surge como surgió en este caso, luego hay que esquivar el miedo de ella y aquel era un miedo  gigante. Porque antes de él hubo otros nombres, personas que dejaron su alma como una aldea saqueada, desengaños con forma de persona que la dejaron demasiadas noches sin dormir y demasiados días sin abrazos. Aún le dolían los pies de pisar las promesas rotas que le hicieron sobre otras camas y así es difícil entregarse incluso cuando el amor te golpea en el vientre con su mirada bondadosa.

Y no se sabe si hay solución. Depende de ella, del tiempo que tarde en darse cuenta del origen de sus miedos, del tiempo que tarde en darse cuenta de que no todos los hombres extienden cheques sin porvenir. Y depende él –no conviene olvidarlo-, del tiempo que quiera darse en intentarlo, del tiempo que considere suficiente para rendirse.


Tal vez lo consigan, tal vez, un día de estos.

14/7/2014

MADRE e HIJOS (Sobre Palestina, Israel y la comunidad internacional)

¿Os imagináis a una madre que tuviera cientos de hijos a los cuales vigilase para que no se desviaran? ¿Os imagináis que cada vez que un hijo se portara realmente mal o se peleara con otro se le castigara? Sería justo, ¿no? ¿Os imagináis que uno de esos hijos, por el mero hecho de haber sido maltratado en su infancia por algún hermano loco, se le permitiera hacer lo mismo con total impunidad cuando fuera mayor por no haberle cuidado lo suficiente? Pues así es como está el mundo. La madre es la Organización de las Naciones Unidas y el hijo que fue maltratado Israel (o los judíos si somos precisos) y por eso hoy en día se le permite todo sin ponerle ningún tipo de sanción. Israel mata, crea apartheid, encarcela, tortura, bloquea el paso de bienes básicos, coloniza tierras palestinas e ignora los tratados internacionales. Soy absolutamente partidario de la paz entre palestinos e israelíes pero también considero que los palestinos tienen derecho a defenderse. Gaza es una ratonera humana, viven en condiciones de miseria total, son torturados, sufren cortes de electricidad y agua cada semana, tienen sus fronteras cerradas al gusto de Israel no dejando que lleguen alimentos ni material sanitario, han bombardeado muchas de sus escuelas, envenenan el agua de sus pozos para volver estériles a los hombres, los cazas del ejército israelí sobrevuelan las poblaciones de Gaza a todas horas de la madrugada para despertar a la población palestina como mecanismo de tortura, no les permiten pescar pescar en sus propias aguas por prohibición israelí y aún así pretenden que se queden quietos. Por eso lanzan cohetes. Yo también lo haría. Cualquiera lo haría. No hay una persona en el mundo a la que le metan el dedo en el ojo una y otra vez, cada día de su vida y no acabe soltándote una hostia. Así de sencillo. Y ahora pasa lo que pasa...que la respuesta de Israel es salvaje, como siempre, cientos de palestinos muertos en otra operación, miles de desplazados, más y más desgracia... Lo que pasa es que nadie se atreve a intervenir porque hay demasiados intereses para con Israel, estratégicos y económicos y por eso nadie se atreve a imponer una sanción en condiciones como sí se hace con otros países. En fin, que os voy a contar…

6/7/2014

Amor, reglas y alpinistas


Después de aquella mujer mi corazón se quedó como una aldea saqueada. Es normal que surgiera rencor desde mis tripas. Yo ya sabía desde el principio que apostaba a caballo perdedor, que aquellos ojos eran dos pozos sin fondo y aún así quise jugar. Supongo que escribo todo esto para entender y explicar que, a veces, al cruzarte con alguien, hacen falta dos cosas: conocer de qué pasta está hecha esa persona antes de poner a su nombre nuestro porvenir y no sobrestimar nuestras fuerzas, porque hay paredes que nunca se dejan escalar, montañas imposibles por mucha destreza que tengamos como alpinistas.

27/6/2014

La caducidad del paraíso

Llega la noche.
descuelgo la desgana de mi vida
y marco en el teléfono la matrícula de tu coche.
aceptas 2 segundos antes de mi propuesta.
Preparo la casa y tacho de golpe
esos renglones que dicen que te perdí.
Abro la puerta como si fuera 6 de enero
y tus ojos al primer disparo pasan a limpio mi biografía,
ese lugar del que no debiste haber salido.

No quiero que acabe este abrazo,
No deberíamos aceptar la caducidad del paraíso.

Me cuentas que has vivido entre paréntesis
y que la soledad es algo parecido a la vida en diferido.
Yo te cuento que estoy hecho a tu medida
como otros están ya hechos a una enfermedad incurable
y te cuento que conocí a otras
pero que querer acostarse con una mujer
no es lo mismo que querer despertarse con ella
porque hay chicas que te alegran la piel
pero no el corazón.

Nos callamos, tú miras el vaso entre tus manos.
La ropa cae y arrastra consigo
una tonelada de tristeza.

Luego duermes y yo pienso
que tal vez sólo sea posible el amor
cuando no lo retienes como a un preso
porque siempre querrá escapar.
Quizá deberíamos aceptar la posibilidad
de la caducidad del paraíso,
tolerar la intermitencia de la felicidad,
no meternos más en la boca la palabra porvenir
y agradecer que estés aquí 
ahora.

8/6/2014

Nota a pie de página

Son las típicas cosas que dejas pasar cuando aún estás enamorado o porque simplemente la quieres. Cosas pequeñas (o no tanto), que te van clavando sus colmillos y te van rompiendo la ropa del alma, arañazos en las banderas de la monotonía que van dejando la tela de tu vida cada vez más rota, cada vez más agujereada, hasta que ya no ves la figura hermosa que había estampada en ella. Sé que esta es una metáfora extraña, pero esto es lo que sucede a menudo en multitud de relaciones y lo que hace que dejen de merecer la pena.