13 dic. 2017

El hilo de Twitter

Salía de mi casa así, ligero, con el chaleco de la alegría,
siendo parte del viento, dejándome llevar por el airecillo de la libertad.

Pero puso Trump su dedo sucio sobre Palestina,
puso el Telediario imágenes de niños desnutridos,
puso otro hombre el cuchillo en el vientre de su mujer
y el día soleado se hizo nube negra sobre la sociedad
y entonces tuve que vestirme de guerrero,
del guerrero que cambia el mundo,
y tuiteé #mecagoenlosmuertosdelosmalos
y la gente que apoya la igualdad me retuiteo,
y la gente que apoya a los malos —pero escuchan mis canciones—,
pusieron excusas, me lanzaron botes de mierda virtual,
y se lió, y el insulto corría como Usain tras la medalla,
y se hizo una cadena de comentarios tan grande,
tan violenta y viral,
que salió en las noticias,
fue saltando los periódicos,
la leyeron Shakira, Vargas Llosa, Neymar,
la leyeron 4 premios nobel,
la selección de waterpolo,
e incluso Mandela y Hugo Chávez desde el cielo.

Y siguieron los comentarios,
vamos basura y más basura
y también gente que apoyaba la moción
y retuitearon Simeone, Iñarritu, Ricky Martin
y me insultaron los amigos de Trump
y me intentaron hackear las ilusiones
y la bola de nieve fue creciendo
y comenzaron a escribir en inglés
y el hilo de twitter no terminaba
y ya nadie se acordaba de mí,
ya todo era un hilo tan largo
que daba la vuelta al planeta
hasta que le llegó a Trump,
a través de cien millones de cuentas,
temblaban los cimiento de la Casa Blanca
y no se hablaba de otra cosa en los pasillos de la ONU,
ya nadie se acordaba de mí,
solo de la ola de protestas
que estaba inundando el mundo
como la lava de Pompeya
y le llegó al Parlamento,
y llegó a todas partes,
a la antigua Grecia
a la Rusia de Stalin,
a los arquitectos de la Alhambra
a los jemeres rojos de Camboya
y saltaban los haters en pedazos
pues nos daban igual,
la gente quería cambiar las cosas
y solo se hablaba del estado del mundo,
por una vez, nos centramos en el mundo
y olvidamos a los influencers
y dejamos de pensar en comprar y comprar
porque todo el mundo estaba en la red, sacudido,
y Trump en su escondite,
reunido con su gabinete
llamando a Putin,
llamando a Obama,
llamando a China,
y el amor y el odio corrían como al pólvora por la red
y el miedo en los políticos
que temían que la revuelta popular
se extendiera por la calle,
pero no,
todos andábamos con los dedos opinando en la pantalla,
y solo se hablaba del mundo
del hilo de twitter
y Trump llegó a la conclusión de que aquello era imparable,
así que decretó que cerrara Apple y Google y Microsoft
y canceló las licencias de telefonía
y los canales de TV que solo hablaban del hilo y la ola
y mandó un fax a Merkel
a Mariano
a Macri
a Vladimir
y a este y al otro
desde la Antártida hasta el último rincón de la India
y el mundo en media hora se quedó sin red,
sin vuelos,
con todas
sus pantallas
 apagadas.

Por primera vez en 4 días había cesado el ruido.

El silencio era absoluto.

Miles de millones de personas
en su casa se quedaron con los dedos pegados a la pantalla,
a un pantalla muerta. Todo eran pantallas sin vida.
También las de televisión.

Y no solo eso. Por primer vez en su vida
los gobernantes habían tenido verdadero miedo
del poder brutal del pueblo para cambiarlo todo.

En los días siguientes
todos los políticos dimitieron en masa
por la presión popular en las calles.
Nunca más hubo internet.
Se volvió a 1980,
esa época de la historia en la que el consumo
era sostenible para el planeta
y los nuevos gobiernos mataron al monstruo del paro
mataron a la desnutrición mundial
empezaron a educar en la igualdad de hombres y mujeres
y Trump cayó en el olvido
él solo en su edificio de la quinta avenida
llorando por aquellos tiempos
en que a través del miedo
había sido capaz de encender la rabia
del mundo entero,
ese mismo miedo,
que sin darse cuenta
había encendido el hilo milagroso de twitter

que realmente


cambio a la humanidad.

20 nov. 2017

Consideraciones con respecto al rencor

Como un tigre en una jaula.
Así doy vueltas alrededor de mi memoria
cuando alguien me duele dentro,
cuando se me atraviesa una persona en la garganta.

Me vuelvo un cuerpo celeste
orbitando alrededor de un reproche,
un ciclista de velódromo,
un hombre en una túrmix.
Me quedo con demasiadas cosas que decir
y los labios grapados al silencio,
de tal modo que esas palabras, ese dolor
va fermentándome por dentro,
haciendo grande lo que no lo era tanto
—o inmenso lo que ya era grande—
y lo que dolía se transforma en rencor
agujero, malfuturo y precipicio.

Entonces comienzo a pelearme conmigo y con el mundo,
incapaz de hablar,
por pensar
que ya no tiene sentido hacerlo
o por no estar cerca ya el destinatario de mi ira
y me quedo ahí solo, como un pájaro en un cable,
con mis bolsas de basura en la memoria
sin cubo ni persona a la que arrojársela,
subido al podio, infeliz ganador en el torneo del resentimiento.

Y al final pasa lo que pasa,
que me doy cuenta de que el rencor
era eso de lo que hablaba Shakespeare,
ese veneno que bebí yo para que otro se muriera.

Y comprendo más.
El odio nunca debe ser la última bala.
La última bala ha de ser el perdón.
Si no esa bala,
la habrás disparado apuntando hacia ti.

6 nov. 2017

Los amores pasionales (Poema de mi disco-libro "Mis paisajes interiores")


Me dicen a menudo que podríamos haberlo hecho con calma,
pero nadie sabe lo que es sentirse un proyectil hacia tu boca,
sentir lo que sucede cuando te moja la locura,
sentirnos dos agentes explosivos.

¿Calma?

¿Cómo iba a haber calma entre nosotros
si ella era una de esas personas
que apaga los incendios con un lanzallamas
y yo uno de esos imbéciles
que se ponen cada tarde
un chaleco empapado en gasolina
por si una espalda incendiada,
por si una chispa de ternura?

¿Cómo iba a haber calma? Dime.

¿Cómo iba a haber calma
si solo buscábamos prender
y el deseo es una fuente de energía
difícilmente renovable?

¿Quién quiere sosiego
cuando la felicidad te habla a ti
y se resume en un sexo que descorchas?

¿Cómo iba a haber calma? Dime,
¿cómo?

Si ella era alérgica a la calma
y yo adicto a sus incendios.

No podía haber reposo
porque después de cada noche
nuestro nombre era ceniza.

No iba a funcionar jamás.
¿Cómo iba a hacerlo
si en sus ojos no cabían ya más despedidas?
¿Cómo iba a salir bien
si ella era aficionada a los mensajes a deshoras
y yo odio esos amores
            que prometen por la noche
                       y olvidan por el día?

No iba a funcionar porque fuimos felices
y no nos enteramos.

Guardad vuestros consejos,
no me vengáis con asambleas
si no sabéis lo que es tocar una piel
y quedar desintegrado.

Sabéis, como yo,
que aquello no iba a funcionar.

Lo sé porque nunca
vi escrito un "tal vez"
en los renglones de su boca
y ella
            y yo
éramos misiles tierra-aire,
ese tipo de personas que se elevan al cielo
dos minutos antes
del momento de explotar.

18 oct. 2017

Malditos sean

Malditos sean los hombres que fabrican montes en llamas,
los que construyen con sus manos edificios de ceniza,
los que incineran el cuerpo verde de la naturaleza.
Malditos sean los hombres que redactan la esquela de los bosques,
los que disfrutan viendo arder la savia,
los que terminan con la vida centenaria de Galicia.
No hay lágrimas suficientes en Asturias para apagar la risa del fuego,
para curar los ojos calcinados de la tierra.
Pero tampoco debe haber perdón
para los que hacen de la catástrofe su idioma
y del fuego su mensaje esparcido por España.
No habrá paz para quien construya árboles caídos,
vida abrasada, madrigueras de carbón.
Que caiga pues la mano más dura de la justicia
del mismo modo que han derribado el pecho del bosque,
la casa de los pájaros, la paz de las aldeas
y la vida que ayer aún latía
en las que hoy son las colinas más tristes de la tierra.

9 oct. 2017

Puro Terrorismo

Ninguna de las camas donde nos encontramos ha quedado ilesa.
Ninguno de los bancos donde nos hemos besado
ha resultado ileso tampoco.
El parque también fue golpeado por nuestra luz,
al igual que la Gran Vía, tres bares de Malasaña
y todas las librerías de Tribunal a La Latina.

Las barcas de El Retiro tampoco han quedado ilesas,
ni esa pareja de policías que pedían el carnet
a los amantes que paseaban bajo la luz pálida de las farolas.
Tampoco ellos han quedado ilesos.

Madrid está conmocionado, como ves.
Hemos sembrado el caos por la ciudad,
somos puro terrorismo,
nada ha quedado ileso al abrazarnos.

Me declaro culpable de amarte de este modo,
de buscar la conmoción y el desorden,
de llenar las calles de Madrid de desconcierto.

Y este es un mensaje para las autoridades:
será mejor que nos encierren,
si no, pagarán las consecuencias.
Ella y yo somos una banda organizada
y no vamos a parar, claro que no vamos a hacerlo,
y, ni mucho menos, va a encontrar nadie
la manera de pararnos.


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Poema perteneciente a mi disco-libro "Mis paisajes interiores", disponible en tiendas de discos de Carrefour, El Corte Inglés, Fnac, Media Markt, Amazon y pequeñas tiendas.
Para fuera de España solo se puede conseguir a través de la web española de www.Amazon.es

7 ago. 2017

¿Quieres salvar el amor de tu vida?

¿Quieres salvar el amor de tu vida?
¿Quieres hacerlo de verdad?
Pues hazlo con palabras que, al caer,
letra a letra, de tu boca
se vayan transformando en los pájaros
azules de la honestidad.

Díselo al oído: Mira, esta es mi promesa.
Aquí la tienes y aquí estará cada día.
Y entrégasela como un polluelo oculto en tus manos.

Y sigue hablando:
No me borraré cada vez que tenga miedo a las alturas,
ni a la primera cuesta que le salga al paisaje.

No es tan difícil, ¿ves?
Si quieres salvarlo, deshaz el pasado
y tu forma de romperlo,
vuelve sobre tus pasos,
mira tus huellas,
los errores impresos sobre la tierra,
y arréglalos con paciencia de artesano,
que es como se ganan y merecen las metas más altas.

Pon la palabra perdón sobre tus actos,
y ten un respeto por él, por ella,
abandona la calle de las justificaciones
si la ingratitud ha sido tu sendero
y haz que la disculpa vaya presentable.
Lleva tus palabras a un buen sastre,
vístelas con el traje sedoso de la sinceridad
y pide perdón como Dios manda,
con la humildad entre las manos
y el corazón abierto enfrente.

Los dos sabemos que a menudo las disculpas
            son regalos vacíos,
formas de atrapar a otra persona en una jaula de palabras
recitadas solo para volver a conseguir sus favores.

Quien quiere a alguien se moja,
se empapa en el líquido viscoso de la duda,
y se lanza a corazón abierto a la piscina.

Quien no se quiere marchar nunca dice adiós,
siempre encuentra la manera de quedarse
o de pedirle que lo esperen.
Así que ya lo sabes,
si de verdad quieres salvar al amor de tu vida,
haz lo que haga falta
y hazlo a tiempo.
Ya hay demasiados amantes estrellados
por haber llegado tarde
dentro de los libros de poemas.


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Este texto formará parte de mi disco-libro "Mis paisajes interiores", que lo editará lSony Music Spain el 1 de Septiembre. Los más de 20 poemas están basados en las propias canciones del disco y este poema es el hermano poético de "Cómo hacer que vuelvas". Disfrutadlo. Os quiero