28 mar. 2017

PROBLEMAS AL RESCATARLA


Te quiere y la quieres, pero no funciona. Y no es porque no lo intentes, porque haces todo lo posible. No funciona por el montón de bolsas de basura que el pasado le deja a ella en su puerta. Tú lo ves claro, porque ves su agitación desde fuera, ves de dónde viene todo, sabes los motivos de sus volantazos.

Entonces creyéndote el enviado, encargado de dar solución a su problema, tratas de hacer su parte, das por dos, te desvives, te deshaces, intentas rescatarla de su cabeza y enseñarle el camino una y otra vez. Le explicas qué le está sucediendo, cuál es el error en su enfoque, pero da igual, te estrellas continuamente contra un muro.

Y trepas ese muro sin cordaje y te caes.

Y vuelves a tratar de rescatarla y vuelves a trepar la pared sin cordaje y el golpe duele un poco más.

Y otra vez más te encaramas a ese muro con las mismas armas y sabes lo que sucede, ¿verdad? Efectivamente, que fracasas. Cada vez el corazón más magullado, cada vez se hace más pesado su pasado en tu vida.

Pensaste que sería sencillo convencerla, lo veías claro, pero no.

Entonces la frustración es llamada a escena, se te lanza encima, agarra tu vida en sus fauces y la despedaza. No logras entender cómo es posible que ella no sea capaz de verlo tan claro como tú lo ves, no entiendes que no logre descifrar el problema, ver lo sencilla que es la solución.

Pero no es tan sencillo cuando el dolor es tu dolor y el pasado tu pasado. Las cargas de otros casi nunca nos pesan, pero las propias las vivimos como algo colosal, nos abruma sentir de esa manera, no saber manejar el problema por temor a equivocarnos. Hacemos una montaña con una sola mota del pasado, con eso es suficiente.

Y así te vas dando cuenta poco a poco, por los consejos que recibes, que debes salir de ahí, pero te pasa igual que a ella: tú también te vuelves incapaz de afrontar tu problema. Y entonces viene el golpe, darte cuenta de todo, ver que te has equivocado en el camino que tomaste, que no era a ella a quien había que salvar, que a quien había que salvarte era a ti.

16 comentarios:

Black Appletree dijo...

Marwan, pareces adivino.

Acabas de describir mi experiencia de estos últimos tres meses -salvando algún detalle- y estoy atónito. Nunca pensé que llegaría a decir esto, pero ahora soy fan tuyo.

Eres increíble. Un abrazo.

Ester dijo...

Me faltan datos, me gustaría que escribieras la versión de ella, ¿Te atreves? Un abrazuco

vida dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carolina CAMARA MOLINA dijo...

.....
Touché y re-touché.

Mag dijo...

A veces también duele el dolor ajeno. Es estar y no poder ser más. Y nos sentimos vencidos comprendiendo que en nosotros es más soportable y no importa si no rescatan... como si fuéramos héroes de un sin sentido, de un sin dolor... de un sin más...
Besos.
Bellas letras.

Camino de Sombra dijo...

Apoyó la escalera en la pared equivocada.

Susanacc Cc dijo...

Bajar a los infiernos, sentarse, ponerse cómodo, y mirar de frente a nuestros demonios, asumir que están ahí mirándonos fijamente y riéndose de nosotros....

Anónimo dijo...

me encantas... Justo lo que estoy pasando en estos momentos!!

Quijo - Meli Polo Fdez dijo...

Y así nos pasamos la vida, tratando de salvar a otros, cuidar sus heridas, ayudarles a escapar de su pasado y sus heridas, y así es como la realidad acaba por atraparnos y la historia se vuelve a repetir...

Lara Cameron dijo...

Creo que me estoy enamorando de tu música y tu poesía, vamos.... me estoy enamorando jodidamente del contenido de tu alma. Y qué complicado, porque mi alma vive en Argentina. Aunque cuando nadie la ve se encuentra con tu alma en la nube virtual esta que se creo para que las almas que aún no alcanzaron esas nubes más poéticas, tengan un lugar para encontrarse. Te mando un beso, de alma a alma. Marce

ernesto ramirez velazquez dijo...

Rescatas la vida como nadie con tus letras

Hache Ce dijo...

Curioso, dicen por ahí "nadie aprende en cuero ajeno". Tres años, un poco más, han pasado desde que tomé el papel de salvavidas, lo intenté hasta desgarrar el alma y, teniendo en contra todas las posibilidades, logré sacar a flote un ancla. ¿El problema? En el proceso me hice igual de pesada, sin intenciones, y mi amada pasada ancla ahora toma mi papel... No sé si habrá esperanza, pero ruego tenga las fuerzas y el anhelo que yo tuve para luchar y salvarme del estancamiento.

Maravillosas letras, un abrazo.

Giovanni Lucio dijo...

Grande. Imposible no sentirse identificado con esas palabras.
Siempre parece fácil para mi. Creo que nunca me han herido 'de muerte' como para que deje una cicatriz imposible de olvidar y sentir. Por eso me es tan fácil darlo todo. Desvivirme por ver realizados aquellos sueños idílicos que se nos vienen cada que pensamos en esa persona, cada que pensamos en la idea dos los juntos.

Pero es difícil convencer a la otra persona de ello. De soltarse de su pasado y arriesgarse nuevamente. Sin paracaídas, y que te dé esa oportunidad de convertirse en el suyo.

A veces envidio con gran fuerza a esa persona que fue a quien le entregó todo eso que ahora se sujeta con el cinturón.

Azahara dijo...

Como dicen todos ellos, es imposible no identificarnos con estas palabras. Ojalá todos tengamos la misma fuerza para luchar contra aquello que nos grita al oído. No podemos salvar a nadie, no podemos. Solo podemos estar a su lado.

Contratar a Las Pastillas del Abuelo dijo...

Creo que es muy cierto lo que escribes. Hay que encontrar la energia interna para poder superar los obstaculos

aliamay dijo...

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