5 sept. 2012

Poema sobre el fin de la soledad

En este poema no voy a dejar que entre la soledad.
Si se asoma por esta página la agarraré
–como quien agarra un ratón por su cola
y lo pone frente a su vista como un péndulo-
y la tiraré a la basura.
Cuando el sol doble la esquina de la tarde
la bajaré a un contenedor tres portales más allá,
no vaya a recordar mi dirección,
y unas horas después pasará rápido el camión de la basura
y la triturarán junto a la soledad que hayan decidido
arrojar otras personas, puede que
todas las de la ciudad,
consiguiendo de este modo,
–y gracias al servicio municipal de recogida de basuras-
que mañana todos nos despertemos
en una cama compartida, abrazados,
con el cuerpo amado
al otro lado del colchón.

6 comentarios:

Antonio dijo...

Y déjame añadir amigo, "que la soledad nunca lo sea en tu compañía"
Un fuerte abrazo
Antonio

Marisa dijo...

Tal y como se han puesto las tasas de agua, basura y alcantarillado, el servicio municipal ha de hacer eso y más. Bromas aparte, decidirse a abandonar a la soledad es un bello propósito.


Un saludo.

C. dijo...

Ojalá pudiéramos tirar todos los sentimientos negativos a un contenedor y que el camión de la basura se los llevase y los destruyese y no los volviésemos a ver. Aunque me pregunto, ¿los echaríamos de menos?...

Isa. dijo...

¿Por qué no? Quizás algún día sea tan fácil deshacerse de la soledad como de una bolsa de basura...

P dijo...

Siempre habrá algún solitario, porqeu si todos fueran felices acompañados... viviríamos en el mundo de Yupi¡¡ En la variedad está el gusto y porqué no buscarle una ratoncita al ratón??

Anónimo dijo...

Necesitaríamos unas cuantas bolsas casa uno, no crees??el supermercado de debajo de mi casa se forraría..porque las vende a precio de gasolina..