11 sept. 2014

Dos mitades

Cundo los cuerpos ya no saben dónde están,
cuando nuestras bocas ya han perdido el pasaporte
y viajan sin fronteras por el vientre.

Cuando la noche suda a través de nosotros
y lo inesperado es sólo una forma del lenguaje,
cuando los sentidos aplastan la prudencia
y la lengua busca rincones donde hilar una epopeya.

Cuando la ropa va dibujando un sólo mapa por el suelo
y las manos anulan en un sexo toda lógica
y la piel es el lugar donde se inicia un paisaje.

Cuando de tanto mirarnos nos salen verbenas en los ojos
y el olvido va escribiendo su epitafio
y por eso todo empieza.

Cuando nos desabrochamos la cordura
tú a mi
yo a nosotros
y el proyectil vuela
e impacta sobre todos los que piden sensatez y recato.

Correrse juntos es la forma más bella de espantar a la soledad,
de desalojar de entre las piernas a la angustia.

Una mujer.
Un hombre.
Dos mitades de un mismo orgasmo
y una cama masacrada
y una sábana que pierde la calma
que pide un bis,
que gustosos,
tras recuperar el aliento,

le volveremos a conceder.

8 comentarios:

Thania Pulido dijo...

Es la inspiración de mis noches... Como ir a dormir sin haberle leído antes..

Febe dijo...

Escribe pronto, te echo de menos

Jose dijo...

Poeta urbano de los de siempre como nunca antes.

Deli dijo...

Hoy, al volver a leer tu blog me encontré con esta hermosa casualidad. El título de tu poema es mi usuario en Instagram, 2mitades. Una hermosa casualidad. Y para celebrarlo, he compartido un pedacito de tu poema en mi ultima foto. Espero que no te moleste. Gracias por hacer que todo cobre un poco más de sentido y merezca un poco mas la pena.

Colerica dijo...

En definitiva, eres uno de mis escritores favoritos, que gustazo leerte.

mdsl dijo...

Cuando los sentidos aplastan la prudencia (...) Magnífico ��

Jaz Amaya dijo...

Cuando nos desabrochamos la cordura...

dijo...

"Cuando de tanto mirarnos nos salen verbenas en los ojos
y el olvido va escribiendo su epitafio
y por eso todo empieza."


Qué gusto sentarse en el bordillo de estos versos, dan ganas de morderle todas las vertebras al poema...