Fueron años de quiebra
de exilio de la ternura.
Años de camas rápidas
y sábanas olvidadas
a la primera de cambio.
Ya no recordaba
lo que significaba
querer con las entrañas.
Pero llegaste tú
como cara de turista perdida
como quien mira a los edificios
sin enterarse de mucho
y te quedaste una noche
y después otra
y otra más.
Te miré callado
al verte desayunar a mi lado
como quien mira un paraíso abierto,
te vi bostezar como un cachorro
y en ese momento se cruzó entre nosotros la palabra por-fin.
28 sept 2010
24 sept 2010
Los años perdidos
Decidiendo si llamarte o no,
si dejarme de tonterías
y no tratar de echarte mi pasado a la espalda
-es lo que mejor se me da-
cruzó por mi cabeza una pregunta:
¿por qué llegados a un punto los amantes
se acabarán conformando con limosnas?
Aquellos dichosos veinteañeros que tenían
caballos revolcándose en la juventud de sus pupilas,
que se conocieron hace tanto
que ni lo recuerdan,
-como si fueran otros los que se hubieran cruzado
en aquella clase de la facultad en otoño del 94-
se dejaron vencer por la arena del los relojes
y acabaron por aceptar
que la vida es eso
una masa informe que va pasando
un erial sin caricias
la ternura en retirada
un engrudo sin más brillo
ni pretensión
que conseguir un móvil de última generación
o una piel un poco más estirada
como si con tecnología 3G
o estirando la piel les fueran a devolver
los años perdidos.
si dejarme de tonterías
y no tratar de echarte mi pasado a la espalda
-es lo que mejor se me da-
cruzó por mi cabeza una pregunta:
¿por qué llegados a un punto los amantes
se acabarán conformando con limosnas?
Aquellos dichosos veinteañeros que tenían
caballos revolcándose en la juventud de sus pupilas,
que se conocieron hace tanto
que ni lo recuerdan,
-como si fueran otros los que se hubieran cruzado
en aquella clase de la facultad en otoño del 94-
se dejaron vencer por la arena del los relojes
y acabaron por aceptar
que la vida es eso
una masa informe que va pasando
un erial sin caricias
la ternura en retirada
un engrudo sin más brillo
ni pretensión
que conseguir un móvil de última generación
o una piel un poco más estirada
como si con tecnología 3G
o estirando la piel les fueran a devolver
los años perdidos.
14 sept 2010
Todo puede cambiar
- Has cambiado
- ¿Qué pasa? ¿Es que no puedo cambiar?
- Es que antes...
-Antes, antes, siempre antes... Tú tampoco
eres la chica de la que yo me enamoré
pero busco en ti y siempre acabo
encontrando algo de lo que volver a enamorarme.
Tienes que decidir
si te quieres enamorar del presente
o si te vas a ir con mi pasado.
Se tumbó, me acercó a su pecho
y 3 segundos después me besó como nunca.
- ¿Qué pasa? ¿Es que no puedo cambiar?
- Es que antes...
-Antes, antes, siempre antes... Tú tampoco
eres la chica de la que yo me enamoré
pero busco en ti y siempre acabo
encontrando algo de lo que volver a enamorarme.
Tienes que decidir
si te quieres enamorar del presente
o si te vas a ir con mi pasado.
Se tumbó, me acercó a su pecho
y 3 segundos después me besó como nunca.
6 sept 2010
Aviones
Decían que amar era volar.
Nos conocimos por casualidad
y entre citas por probar una nueva línea aérea
y la curiosidad de unas risas compartidas en tierra
pasamos de largo la puerta de embarque
y no nos dimos cuenta del despegue.
La siguiente vez que un amigo nos preguntó
ya viajábamos a velocidad de crucero
en un cielo de sábanas blancas y gemidos.
Yo tu comandante
tú mi copiloto.
Dejamos que la pasión
pusiera el piloto automático
y volcamos las manos
en otras batallas.
El vuelo fue precioso:
paradas en las islas del deseo,
hicimos el amor entre nubes,
...por fin un acompañante de vuelo.
Fue precioso el vuelo.
Mucho peor el aterrizaje.
Desatendimos las normas en caso de fallo
y sin chaleco salvavidas
nos ahogamos en un mar de dudas.
Llegó un momento en que empezamos a viajar a
600 malentendidos por hora
fallaron los motores
la rutina es combustible para otros viajes.
No hará falta buscar la caja negra entre el fuselaje
para conocer las razones de nuestro fracaso.
Supongo que tenía razón esa canción que hablaba
de que un hombre y una mujer son como aviones de papel:
vuelan por un tiempo pero al final tiene que caer.
Pero siempre hay más aeropuertos
siempre se puede aterrizar de emergencia
en otro presente en otros ojos
y no puedo evitar plantearlo.
Ahora que te tengo enfrente
quiero preguntarte si por algún casual
aceptarías ser mi copiloto.
Prometo que volaremos.
Ya negociaremos otro día el aterrizaje.
Nos conocimos por casualidad
y entre citas por probar una nueva línea aérea
y la curiosidad de unas risas compartidas en tierra
pasamos de largo la puerta de embarque
y no nos dimos cuenta del despegue.
La siguiente vez que un amigo nos preguntó
ya viajábamos a velocidad de crucero
en un cielo de sábanas blancas y gemidos.
Yo tu comandante
tú mi copiloto.
Dejamos que la pasión
pusiera el piloto automático
y volcamos las manos
en otras batallas.
El vuelo fue precioso:
paradas en las islas del deseo,
hicimos el amor entre nubes,
...por fin un acompañante de vuelo.
Fue precioso el vuelo.
Mucho peor el aterrizaje.
Desatendimos las normas en caso de fallo
y sin chaleco salvavidas
nos ahogamos en un mar de dudas.
Llegó un momento en que empezamos a viajar a
600 malentendidos por hora
fallaron los motores
la rutina es combustible para otros viajes.
No hará falta buscar la caja negra entre el fuselaje
para conocer las razones de nuestro fracaso.
Supongo que tenía razón esa canción que hablaba
de que un hombre y una mujer son como aviones de papel:
vuelan por un tiempo pero al final tiene que caer.
Pero siempre hay más aeropuertos
siempre se puede aterrizar de emergencia
en otro presente en otros ojos
y no puedo evitar plantearlo.
Ahora que te tengo enfrente
quiero preguntarte si por algún casual
aceptarías ser mi copiloto.
Prometo que volaremos.
Ya negociaremos otro día el aterrizaje.
2 sept 2010
Hoy
Hoy es uno de esos días
en que uno sólo espera
que alguien le diga algo bonito
algo que le saque de sus decepciones circulares
de una historia de amor pasada de rosca
o de la inquietud de esperar sentado
un cambio de viento.
Porque la mayoría de las cosas que terminan
no te dejan cesantía
y a veces resulta agotador
tratar de ser tan fuerte
y saber las pocas probabilidades
de que este jueves nos deje
un final de cine entre las sábanas.
Uno de esos días en que
uno tiene ganas de cambiar de domicilio
para instalarse en un presente más amable
porque a veces la vida es injusta
y te secuestra un invierno áspero
y el porvenir es sólo un niño mal vestido
al que hace falta sólo un gesto
para cambiar de traje,
justo ese gesto
que hoy soy incapaz
de encontrar.
en que uno sólo espera
que alguien le diga algo bonito
algo que le saque de sus decepciones circulares
de una historia de amor pasada de rosca
o de la inquietud de esperar sentado
un cambio de viento.
Porque la mayoría de las cosas que terminan
no te dejan cesantía
y a veces resulta agotador
tratar de ser tan fuerte
y saber las pocas probabilidades
de que este jueves nos deje
un final de cine entre las sábanas.
Uno de esos días en que
uno tiene ganas de cambiar de domicilio
para instalarse en un presente más amable
porque a veces la vida es injusta
y te secuestra un invierno áspero
y el porvenir es sólo un niño mal vestido
al que hace falta sólo un gesto
para cambiar de traje,
justo ese gesto
que hoy soy incapaz
de encontrar.
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